Querido Jaime, necesitaba escribirte ya hace mucho tiempo... pero es que se me van pasando los días sin darme cuenta... y hemos estado liadísimos porque nos hemos cambiado de casa... ¡¡Ya estamos en la casa nueva!! y ¡¡tienes que venir a verla!!.
Desde que estuve en Madrid y fuimos a verte te he echado todavía más de menos... la verdad es que causas "adicción", porque tengo muchísimas ganas de poder volver a cogerte la mano, a darte besos, hacerte cosquillas, hablarte... me da rabia estar lejos y no poder hacerlo más a menudo. En cuanto podamos haremos una escapada para estar contigo otra vez, y así poder contarte en persona cómo es nuestra casa nueva... y cuando vengas a verla ya te sonará todo, eh? Ese día te prepararé unos Pisco Sour, o unos Margaritas... o ambas cosas, que total... será tu fiesta de inauguración... ja, ja, ja.
¡¡Te necesitamos tanto!! Parece mentira, pero siempre pasa, cuando ocurren los accidentes es cuando nos damos cuenta de todas las veces que podíamos haber dicho a las personas que queremos cuánto las queremos... y nunca lo hemos hecho. Podemos demostrarlo con los gestos, con las actitudes, pero nunca lo decimos, ni damos las gracias a los amigos por los buenos momentos, y por estar también en los malos... Yo te doy las gracias por todos los buenos momentos que nos has hecho vivir, y por todos los que vendrán. Sé que no es tarde, que algún día brindaremos por lo que ya ha pasado y lo que estará por venir.
Jaime, sigue luchando con todas tus fuerzas. Merece la pena despertar y ver todo el cariño y el amor que siempre hay alrededor de tu cama. Y también todos los amigos que no podemos estar ahí a tu lado te mandamos nuestro amor y cariño desde nuestras casas...
Te esperamos. ¡¡Ven pronto!!
Te quiere,
Lucía.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario